[Opinió] Parlon, un ejercicio de coherencia fallido


SILVIA VALLESílvia Valle
Pedagoga especialitzada en gènere

Hace escasos días fue Saint Patrick y como cada año en esas fechas a mí me da por escuchar folk irlandés, en concreto a Glen Hansard y a Marketa Irglova. Ni una semana después se publica un artículo en La Vanguardia hablando de Nuria Parlon, la alcaldesa que pone a prueba al PSC. Y a mí me viene a la cabeza un tema de la banda sonora musicada por Hansard e Irglova, un tema cuyo estribillo reza: “you’re moving too fast for me and I can’t keep up with you, maybe if you slowed down for me i could see you’re only telling lies, lies, lies” (te mueves demasiado rápido para mi i no puedo seguirte el ritmo, quizás si bajaras el ritmo podria ver que solo cuentas mentiras).

Hagamos un breve repaso cronológico: no hace ni tres meses de la gran polémica en las redes sobre el evidente acoso machista al que se enfrentaban las mujeres dedicadas a la política. Más que analizar su validez a la hora de llevar a cabo su trabajo la prensa mainstream y las redes en general se centraban en hacer una crítica poco constructiva sobre si las políticas en cuestión eran feas, estaban gordas, vestían mal o parecían malfolladas.

No hace ni un mes que en las jornadas sobre el día de la mujer, Santa Coloma se llenaba de panfletos abolicionistas donde una vez más se les decía a las mujeres qué podían y qué no podían hacer con su cuerpo. Eso sí, apelando a la dignidad, a los derechos humanos y a un supuesto feminismo que quiere acabar con el sistema heteropatriarcal y neoliberal (permitidme que ponga en duda que el PSC pretenda eso).

Es decir: Nuria Parlon se posiciona claramente como abolicionista, argumentando en diversas ocasiones que la prostitución (como ejercicio libre y voluntario más allá de cualquier relación vinculada con la trata de personas con fines de explotación sexual) es algo machista y totalmente patriarcal, ya que simplemente permite a la mujer ocupar el pequeño espacio que se le ha concedido como sujeto de deseo sexual. En dicho discurso, carente de profundidad no se analizan las realidades de cada persona, ni se escucha a colectivos, pero no importa… parece que para Parlon es muy feminista y nada paternalista defender a las mujeres sin escucharlas, generalizando realidades y estigmatizando a las trabajadoras sexuales en general.

twitparlon

Cabe decir que esa incoherencia no es única de Parlon, tras una charla con Shirley Mclaren donde nos aclara algunos puntos y nos recuerda que todo puede encontrarse en el Butlletí Oficial de la Provincia de Barcelona (BOPB) vemos que el PSC apuesta por mociones abolicionistas en las cuales se propone que no pueda usarse el espacio público para captar clientes. Pero si miramos más a fondo su propuesta también veremos que tampoco se admite, y cito textualmente: la utilització d’imatges o publicitat que atempten contra la dignitat de les persones i en especial las que tenen contingut sexista, per tal que els serveis municipals puguin denunciar i sancionar aquests usos.

Una vez puestos al día podemos ver que, un mes después de negar el derecho a la prostitución voluntaria por ser algo considerado, a su parecer, machista accede a ser entrevistada por la Vanguardia y de paso a prestarse voluntaria para una sesión de fotos con su ropa de deporte (no sabía que salir a correr con telas sedosas era la última moda colomense). Lo siento, pero si es patriarcal y machista usar el cuerpo como herramienta de trabajo también lo es usarlo como herramienta de publicidad. Además es algo que el PSC deja claro en su moción. Lo que no es ni justo ni ético, es hacer una crítica al sistema patriarcal y machista que lleva a las mujeres a ejercer la prostitución para estigmatizarlas y negarles el derecho a una regulación que les permita el acceso a derechos tan básicos como la sanidad y luego hacer un ejercicio de promoción utilizando el propio cuerpo como reclamo. Eso es juego sucio.

”Resuelta, Núria Parlon se prestó esta semana a fotografiarse en un estudio con ropa como la que utiliza cuando sale a correr, una de las actividades físicas que practica, y simulando los estiramientos previos. Hace años hizo cursos de dramaturgia en la Sala Beckett” Pedro Madueño

Parlon de "runner"

Imagen extraída de la entrevista de La Vanguardia a Núria Parlon con la típica tela sedosa que se sujeta al aire que una usa cuando es runner

Pero volviendo a la prensa mainstream, Nuria Parlon no es ni fea, ni gorda, ni viste mal. Nuria Parlon es joven, guapa y dinámica, todo un modelo de progreso. Hasta es vegetariana “bastante estricta” (cosa que las vacas deben agradecer enormemente, sobre todo por lo de “bastante”). Así que se le dedican dos páginas y se le hacen fotos de estudio. Pero como si no fuera suficiente con esas fotos donde se nos muestra a una alcaldesa que encaja a la perfección dentro de los estándares, la entrevista también nos facilita una información valiosísima: ¿Cuándo dejó la señora Parlon de lado sus pasiones? Cuando fue madre. Efectivamente, como si a todo el mundo nos preocupase como conjugan la maternidad las mujeres dedicadas a la política y como si fuera un imperativo categórico para la mujer ejercer ese rol de madre. Personalmente, me importa poco como se llame la hija de la señora Parlon, porque lo que me importa es que haga bien su trabajo y que ejerza con coherencia la alcaldía. Esto me recuerda de manera inevitable a las críticas emitidas por Isabel Muntané, directora del Máster de Comunicación y Género de la UAB. Y nos hace plantearnos si el trato recibido por Parlon en dicha entrevista habría sido el mismo de ser ella un hombre. ¿Cabrían en la entrevista a cualquier hombre dedicado a la política el nombre de sus hijos o informarnos de lo complicado que es compaginar intereses personales con crianza? Lo dudo. Probablemente para hacerle las fotos habrían bajado al río y le habrían tomado un set serio corriendo ataviado con todo el ropaje de runner y no con unas ridículas telas sedosas.

¿Qué puede hacerse en estos casos? Parafraseando a Paco Umbral: “He venido aquí a hablar de mi libro”, haga entrevistas sobre lo suyo señora Parlon y hable de política. Así que desde aquí, señora Parlon: menos decirles a las demás mujeres si pueden o no ganarse la vida con el trabajo sexual y más hacer autocrítica: las fotos que acompañan el artículo de La Vanguardia son un ridículo ejercicio machista que no deja de sustentar la imagen estereotipada de la mujer guapa, joven, bien vestida, deportista y dinámica capaz de conjugar el trabajo con la maternidad. Muy moderno y quizás muy vendible para gran parte de la sociedad, pero a las feministas prosex y antiespecistas no nos la cuela. Necesitamos al mando de nuestras ciudades personas capaces de comprender con profundidad las situaciones a las que nos enfrentamos, personas capaces de escuchar a las putas y personas que elijan ser veganas por los animales, no por salud.

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